domingo, 6 de agosto de 2017

SIGUEN LOS MISMOS SOCIATAS CORRUPTOS DE SIEMPRE



Pedro y Susana, líneas divergentes

  • Sólo el 2,6% de los españoles consideran que la independencia de Cataluña es el gran problema, pero para la presidenta y el secretario general es el gran asunto que les separa
  El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, el pasado domingo en Sevilla.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, el pasado domingo en Sevilla. / Julio Muñoz / efe
El PSOE andaluz anda dividido en tres bandos: los susanistas, que son mayoritarios, ampliamente mayoritarios; los pedristas, minoritarios, pero no insignificantes, y los observadores, los cascos azules que apaciguan pero nunca ganan guerras y que, en este caso, dejaron de creer en Susana Díaz como líder y de confiar en ella como gestora, pero que a la vez están descontentos con las "cosas" de Pedro Sánchez: en especial, con su ideario de la España plurinacional. Son estos últimos los que opinan que el 13º congreso del PSOE andaluz, el de la semana pasada, fue un fracaso para el partido, "hecho para dentro, no para el resto de la sociedad", porque constató que Susana Díaz y Pedro Sánchez caminan por líneas divergentes sin puntos de conexión.
Ahora es la cuestión territorial lo que les separa, pero la realidad del PSOE no se entenderá si no se acepta que el principal problema que distancia al secretario general de la presidenta de la Junta es personal, la ambición de ambos por liderar al partido. Ésa es la almendra de la situación, todo lo demás son coartadas más o menos coherentes. Por momentos, si alguien sin conocimiento histórico hubiera escuchado los discursos del congreso, las apelaciones épicas al 28 de Febrero, las críticas veladas a Pedro Sánchez y abiertas a la plurinacionalidad y los cánticos enfrentados del Himno de Andalucía y de La Internacional, hubiera concluido que la aventura autonómica de Andalucía la protagonizó un PSOE andaluz en contra de otro federal y no contra un Gobierno de la UCD.
El CIS avala a Pedro Sánchez; como Zapatero, gira a la izquierda y abraza el catalanismo
La bandera de los dos PSOE de hoy es la territorial. Y se presentan como agua y aceite. No deja de ser un hecho paradójico. A pesar de la gravedad del desafío independentista catalán, la gran mayoría de los españoles no lo entiende como el primer problema del país, quizás hayan descontado que el 1 de octubre será como otro 9 de noviembre, un simulacro de consulta. El último sondeo del CIS, conocido el viernes, indica que sólo el 2,6% de los consultados citan este asunto como el primer problema. Y sólo un 1,1% admite que le afecta de modo personal, pero casi todos ellos son independentistas.
Pedro Sánchez y Susana Díaz caminan por líneas divergentes, sus trayectorias se separan cada día más después de haber confluido, y chocado, en la intersección de las primarias. Ambos piensan en sus elecciones, y las estrategias que han planificado son distintas. Sánchez ha escogido la misma que le funcionó bien a Rodríguez Zapatero: giro a la izquierda y abrazo al catalanismo. Ya sabemos como terminó esto último, pero ZP logró ganar dos elecciones generales. El último sondeo del CIS certifica que la estrategia de Pedro Sánchez funciona. El efecto de su elección en un sondeo ha sido mayor que el que tuvo Zapatero en el congreso donde ganó a Bono y el que Rubalcaba consiguió al vencer a Chacón. Está a cuatro puntos de un PP que no rentabiliza la mejoría de la economía y suma con Podemos (45,2%) más que los populares con Ciudadanos (43,3%). Además, gana en intención directa de voto y es el más valorado. Muerto en dos ocasiones, está otra vez en condiciones de competir. Posiblemente, en España no habrá elecciones hasta finales de 2019, pero Pedro Sánchez piensa ahora en las inmediatas, que serán las autonómicas catalanas. Tras el fracaso del referéndum del 1 de octubre, Puigdemont se verá obligado a convocarlas, y la deriva catalanista de Sánchez acabará beneficiando al PSC. Y en eso está, el secretario general se va a tomar unas merecidas vacaciones después de su segunda transmutación, dos veces Lázaro.
La presidenta pasará por unas elecciones antes que Pedro Sánchez. Debe convocarlas a mediados de 2019, y entiende que la bandera del andalucismo es una buena estrategia para competir. En su partido sostienen que el mejor aliado con el que cuenta es el candidato del PP, Juanma Moreno. Sostienen que no termina de cuajar como líder de referencia ni de hacerse con su partido, pasa sin pena ni gloria ante la mayor crisis política que ha sufrido la presidenta de la Junta: perder en su propia casa. Pero estas elecciones no están ni mucho menos decidida, quedan dos años y Ciudadanos y Podemos seguirán siendo decisivos. Tras las primarias, Susana Díaz cambió algunos consejeros y dejó intacta su ejecutiva en el PSOE. Y como si nada.

En el socialismo andaluz siguen en el aparato de funcionarios corruptos de la segunda fila de los ERE

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