sábado, 29 de julio de 2017

ENTRE CONIL Y CHICLANA

La Barrosa, un santuario natural por descubrir

  • Un espacio en la tercera pista atesora buena parte de la flora y fauna autóctonas
  • En la Loma del Puerco hay hasta seis variedades de narcisos

Escondido entre las calles Boquerón y Choco, en la tercera pista de La Barrosa, y rodeado de dunas, se sitúa uno de los espacios medioambientales más ricos y variados, pero al mismo tiempo más desconocidos, que posee Chiclana. Son 17.000 metros cuadrados que atesoran buena parte de la flora y la fauna autóctonas de la playa y que crecen sin sufrir las molestias de los bañistas y bajo la atenta vigilancia y los cuidados constantes de los técnicos del Ayuntamiento.
Un paseo alrededor de este singular espacio puede deparar al visitante la sorprendente visión de camaleones, cuya protección es de carácter estricto en la Comunidad Europea, o del lagarto ocelado, un reptil de color verdoso que está considerado como el de mayor tamaño de Europa. Con ellos conviven otras especies más comunes en zona dunar como las culebras de escalera, lagartijas, escarabajos e insectos, animales que forman parte de la cadena trófica del ecosistema de La Barrosa. Entre la flora, destaca el enebro marino, una especie muy valiosa, que se encuentra protegida y en peligro de extinción, las sabinas y el acebuche. Todas ellas plantas autóctonas.
Estas actuaciones suponen una apuesta decidida del Consistorio por la biodiversidad"
Sin embargo, esto no siempre fue así. Esta parcela, que hoy disfruta de un alto valor ecológico, hace unos años era un lugar degradado, que los usuarios de la playa usaban para aparcar sus vehículos a la sombra de los enebros y a escasos cien metros de la playa. El daño era tal que impedía la germinación de las especies vegetales y el desarrollo de las raíces de los enebros existentes, a la vez que se incrementaba los efectos erosivos. Ante este deterioro causado por la mano del hombre, la Delegación de Medio Ambiente, a través de Chiclana Natural, decidió actuar y renaturalizar este lugar tan castigado, convirtiéndolo en el espacio singular que es actualmente.
Esta regeneración del ecosistema costero consistió en la eliminación de las especies exóticas invasoras, como acacias y uñas de león, que también poblaban la zona, y la plantación de 42 sabinas y 120 acebuches, que fueron suministrados por la entonces Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.
Hoy, el resultado de este magnífico trabajo salta a la vista y este insólito lugar luce como uno de los que cuentan con mayor riqueza medioambiental de la costa gaditana.
Sin embargo, este recorrido por la variada naturaleza de La Barrosa no sería completo sin una obligada parada en la Loma del Puerco, en una parcela donde crecen hasta seis variedades de narcisos: Narcissus obsoletus, Narcissus viridiflorus, Narcissus cavanillesii, Narcissus perezlarae, Narcissus alleniae y Narcissus xanthochlorus. Según la Sociedad Gaditana de Historia Natural, al darse estas plantas en un espacio tan reducido de terreno, hace de este paraje un lugar único en el mundo.
Es más, dicha institución provincial ha calificado recientemente el sitio como un "laboratorio genético".
Ante tal descubrimiento, el Ayuntamiento decidió reubicar los dos campos de fútbol que tenía previsto construir en esta zona y crear una microreserva. Asimismo, se colocó un puente de madera elevado desde donde poder observar e investigar esta especie botánica.
Según el responsable de Medio Ambiente, Joaquín Páez, "estas actuaciones suponen una apuesta decidida del Consistorio en pro de la biodiversidad y la conservación, convirtiéndose, en el caso de los narcisos, en un foco de atención para el turismo de naturaleza, que complementa al de sol y playa".

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