martes, 28 de noviembre de 2017

Ramón de Carranza Fernández, el ex alcalde de Cádiz al que participar en el golpe del 36 le costará un estadio

Carranza vuelve a los titulares por la eliminación de su nombre del callejero de Cádiz y del estadio de fútbol por la aplicación de la Ley de Memoria Histórica
El historiador Diego Caro y el biógrafo e historiador de Ramón de Carranza, el profesor Joaquín Piñeiro, ambos de la Universidad de Cádiz, nos ayudan a trazar el perfil del personaje gaditano
Cuando fue alcalde entre 1936 y 1937 Carranza restituyó los nombres de las calles que habían sido cambiados tras la proclamación de la II República
Ramón de Carranza
Ramón de Carranza Biblioteca Nacional de España
El callejero y la memoria histórica han puesto el nombre de Ramón de Carranza Fernández de la Reguera en primera línea de actualidad. El Ayuntamiento y parte de la oposición están de acuerdo en que la aplicación de la Ley de Memoria Democrática e Histórica pasa por el cambio de nombre de una de las principales avenidas de la ciudad y del estadio de fútbol, de propiedad municipal. "Firmó personalmente informes incriminatorios para reprimir a quienes fueran sospechosos de haber pertenecido al Frente Popular, a un sindicato o simpatizar con el Gobierno de la Segunda República", aseguran en la justificación de la decisión por parte del Ayuntamiento.
Pero ¿quién fue Ramón de Carranza Fernández? ¿Cuál fue su papel durante la II República? ¿Fue activo durante el Golpe de Estado de las fuerzas militares? ¿Qué hizo como alcalde de Cádiz durante el primer año de la Guerra Civil?

"No me da la gana"

Año 1936. Elecciones generales en la II República española. Cuenta el historiador Diego Caro que el Frente Popular (que agrupa las fuerzas políticas de izquierda) gana las elecciones. Ramón de Carranza Fernández logra ser uno de los dos diputados en Cortes por Cádiz en representación del Frente antirrevolucionario que agrupa a partidos de derecha y monárquicos. Tenía 73 años y le tocó presidir la mesa de edad del Congreso. Dice el diario de sesiones que alguien en la bancada pidió que dijera un !viva la República¡ y que él contestó: "No me da la gana".
La anécdota parlamentaria no deja de ser representativa de la relación de Ramón Carranza con la II República. Porque este hombre nacido en Ferrol en una familia vinculada a la Armada tenía un perfil militar y profundamente monárquico. Como explica el historiador y biógrafo de la Universidad de Cádiz Joaquín Piñeiro, se sintió atraído por la política en 1898. Desde entonces ocupó diferentes cargos en el Congreso y el Senado, pero no fue hasta 1927, durante la dictadura de Primo de Rivera, que se convirtió en el alcalde de Cádiz siendo responsable de "un ambicioso programa de obras públicas" que "transformó la ordenación urbanística de la ciudad" porque "sentó parte de las bases de la reurbanización del Cádiz de extramuros, la zona franca y el puerto a partir de 1927".
Sin embargo, la proclamación de la II República se puede decir, a juicio del profesor Caro, que le pilló por sorpresa. De hecho, en las elecciones de 1931, mientras en toda España ganaban los partidos republicanos, en Cádiz no obtuvieron ningún escaño, con un pucherazo sonado y documentado. El resultado demostraba que Ramón de Carranza, cabeza de lista, seguía controlando el Ayuntamiento. Sin embargo, el Gobierno ordenó repetir las votaciones en los casos de fraude y los monárquicos quedaron fuera. Hasta 1933, no volvería a la vida política activa Ramón de Carranza siempre en las filas de lo que podría ser la derecha más reaccionaria, en el partido de Renovación española.

"Represión administrativa"

Llega el día del golpe de Estado, el 18 de julio de 1936. Se desconoce que Carranza actuara personalmente, pero sí hay documentos que certifican que miembros de su partido estuvieron comprando armas en Italia los días y semanas antes del golpe. Dos días después del Golpe, Carranza era nombrado alcalde de Cádiz y gobernador civil (cargo este último que sólo compatibilizaría hasta el 6 de agosto). No tardó ni diez días en organizar "una suscripción en el domicilio de Acción Ciudadana para recabar fondos para las tropas rebeldes a la República", para mostrar su clara adhesión, explica Piñeiro.
Su mandato municipal en esta ocasión fue bastante breve  (apenas un año, por su estado de salud) pero decisivo: "su actividad fue, obviamente, no obstaculizar las actuaciones" de los golpistas, "lo que incluía la represión de los que se destacaron en defensa del orden vigente". Fue el encargado de organizar "una Comisión Depuradora para la destitución de los funcionarios municipales interinos" que perteneciesen a alguno de los partidos del Frente Popular, y para la contratación posterior de sustitutos. "La Comisión llegó a expulsar a más de 100 trabajadores sólo en Cádiz". Es lo que se llamó la "represión administrativa", explica Caro, frente a la "represión caliente que hacían los militares", extremo en el que se basa la eliminación de su nombre en Cádiz. "También fue el encargado de dictar normativas de actuación para la población civil similares a las de otras poblaciones dominadas".
En cualquier caso, Ramón de Carranza se alineó claramente con el levantamiento antes y después de manera activa. Piñeiro señala que hizo hijos adoptivos de la ciudad en septiembre de ese año a los generales Queipo de Llano (conocido por la sangrienta represión en Andalucía), Varela (quien dirigió la sublevación en Cádiz) y López Pinto, y fue el padre de la creación de una "guardia cívica" para auxiliar a las tropas franquistas en Cádiz, y mantuvo durante ese año dos reuniones con Franco en Salamanca y Burgos para "mostrar adhesión y gestionar asuntos de Cádiz".
Su nombre entró en el callejero de la mano de su hijo, José León de Carranza, también alcalde franquista entre 1948 y 1969.  Pero como si la historia estuviera esperando para hacer bucles con el destino, Carranza, que como alcalde "dictaminó la restitución de los antiguos nombres de las calles cambiados tras la proclamación de la II República", será retirado del nomenclator gaditano antes de que termine el año 2017.

lunes, 27 de noviembre de 2017

LOS MIARMA TIENEN UN SABOR ESPECIAL


La Fiscalía dice que la víctima fue sometida a una "violación conjunta y coordinada" La Fiscalía dice que la víctima fue sometida a una "violación conjunta y coordinada" Vídeo
La Fiscalía dice que la víctima fue sometida a una "violación conjunta y coordinada"

La fiscalía concluye que la agresión de 'la manada' fue una violación brutal

El informe de conclusiones de la Fiscalía subraya que esta circunstancia dejó a la denunciante "sometida" y "sin posibilidad de resistencia". La acusación concluye que "no hubo consentimiento en ningún momento".

A ALGUIEN LE CABE ALGUNA DUDA DE LO QUE HUBIERA PASADO EN EL JUICIO SI HUBIERA SIDO EN SEVILLA EN VEZ DE PAMPLONA...
LOS HUBIERAN ABSUELTO Y SUSANA DIAZ LOS HUBIERA NOMBRADO ANDALUCES DEL AÑO POR SER LEGIONARIOS... 

LES TIRAN LA COMIDA COMO CACAHUETES A LOS MONOS


EN ROCHE SE LAS TRAEN DE MADRID Y LAS TIENEN EN PLANO VERANO CUIDANDO A LOS NIÑOS DE UNAS VAGAS OLIGARCAS

La sirvienta como esclava

LA ESCLAVITUD ESTA EN LOS NEGROS DE LIBIA Y EN LAS CHACHAS ANDALUZAS
La servidumbre, la sirvienta, la criada, la muchacha, la ayuda, la nana, la cholera, la chacha, la gata, la mucama; a la empleada doméstica se le conoce con infinidad de nombres, despectivamente. Sin embargo es la empleada más importante, paradójicamente también es la mal pagada, la explotada y la esclavizada en un modelo de sociedad que utiliza a los parias como trampolín; como escalera, como el soporte más importante para sostener la explotación de unos para beneficio de otros.


 
Infinidad de teorías, estudios, conceptos y definiciones se pueden escribir en tomos de tomos, para justificar la existencia de la sirvienta, sin embargo este trabajo no tiene justificación alguna; es la explotación de una mujer para que otra logre el beneficio de la realización profesional y personal. Un sistema que milenariamente ha mantenido el modelo funcional a las minorías.
 
 
Gracias a que estructuralmente se he la negado el acceso a la educación a los parias y a las mujeres en particular, miles de niñas, adolescentes y mujeres se ven obligadas a trabajar en el servicio doméstico, situación que beneficia a muchas familias de la clase media, la burguesía y la oligarquía a quienes en muchos casos les importa un comino la equidad y la igualdad social, porque la inexistencia de éstas las beneficia.
 
Y así es como vemos, a feministas y a defensoras de derechos humanos, que no están excluidas del sistema y forman parte de éste muchas veces adrede porque “qué culpa tienen ellas si ya estaba así cuando nacieron y para qué ponerse a pelear con él” , las vemos asistiendo a conferencias, dictando seminarios sobre la equidad y los derechos de la mujer, sobre el acceso a la educación, mientras en sus casas hay otras; cuidando a sus hijos, limpiando su casa, planchando su ropa, limpiando sus baños y trapeando sus pisos. Otra que gracias al sistema de la explotación no gana ni el salario mínimo y una carencia de beneficios laborales.
 
Y vemos cómo milenariamente, familias completas logran el desarrollo, la oportunidad de acceso a la educación superior, mientras otras les sirven de soporte, de piso, de almohada. Esa almohada suave que las cobija y les cuida el sueño a cambio del dolor de ser explotada, insultada, tratada como un mueble viejo, no como persona. Una sirvienta que no se cansa nunca, que no llora nunca, a la que no le duele nada, una sirvienta que no piensa, no ve, no escucha y no habla, solo cuando tiene que decir: sí, señora, sí patrona. Porque si siente, si escucha, si habla, si interactúa como persona será despedida; por abusiva, por salida, por igualada. Por eso existe la sirvienta, por eso existe el trabajo de la servidumbre, porque son tumbas que además limpian la porquería de sus empleadores. Y si vamos más allá, también son la cama para enfriar las calenturas del patrón, sus amigos y sus hijos.
 
Mientras la patrona y sus hijas logran asistir a la escuela, a la universidad, desenvolverse profesionalmente, la empleada doméstica se pudre entre cuatro paredes, se pudre entre los pisos sucios y las ollas por lavar. Una empleada doméstica que también tiene sueños, que también anhela, que también siente. Una niña, una adolescente y una mujer que sueñan con asistir a la escuela, a la universidad, con cambiar de vida. Madres que tienen hijas que también serán sirvientas, muchas veces de las hijas y de las nietas de sus patronas. Una cadena de injusticia social que beneficia a unas y explota a otras.
 
¿Por que quién en sus cinco sentidos, quisiera trabajar de sirvienta en lugar de tener acceso a la universidad y realizar sus sueños? ¿Quién cambiaría un escritorio de universidad por un cepillo de lavar baños? ¿Quién cambiaría un salario justo por la explotación de no tener derechos laborales?
 
Y vemos a través de la historia del tiempo el avance que ha tenido la mujer como género cuando se coloca en el foco a las profesionales y que han salido del hogar para desarrollarse profesionalmente, pero quedan en la oscuridad las miles de parias que son el soporte en la invisibilidad de la explotación. ¿Existe realmente el avance en derechos de género? Tal vez para unas, dependiendo su condición social. Porque el paria, será paria en cualquier lugar.
 
Con esto no quiero decir en ningún momento que el trabajo del hogar corresponda exclusivamente a la mujer, no se trata de alimentar estereotipos, pero aquí el punto es otro.
 
Y vemos doctoras, ingenieras, docentes, periodistas, feministas, escritoras, artistas, deportistas de alto rendimiento, empresarias muy exitosas y reconocidas por su humanidad y la excelencia en su trabajo, éxito logrado por esfuerzo propio y el soporte de una niña, adolescente y mujer que no pudo desarrollarse porque su condición de paria la obligó a trabajar en la servidumbre. ¿Injusticias de la vida, del sistema? ¿Cómo una mujer puede desarrollarse profesionalmente, hablar de humanidad y luchar en teoría por los derechos de género teniendo a una empleada doméstica en su casa? ¿Cosas del feminismo burgués? ¿Cosas del aprovechamiento del sistema? ¿Cosas de doble moral?
 
Y como sabemos que en los males de la sociedad, el del servicio doméstico es perenne, es también urgente que se legislen leyes que las beneficien laboralmente. Que estas mujeres tengan el derecho a un salario justo, de vacaciones pagadas, de los bonos de los que gozan los empleados de cualquier empresa, de los días de enfermedad, del servicio médico. Del horario de entrada y salida con horas extras. Que tengan todos, todos los beneficios laborales. Es lo mínimo que se puede hacer con personas tan importantes en la sociedad. Y es urgente también que deje de existir la explotación infantil, estas niñas y adolescentes no deberían estar trabajando en casas, deberían estar estudiando.
 
¿Qué sucedería con estas mujeres profesionales el día que quede abolido el trabajo de la servidumbre? ¿Se organizarán en casa con sus familias y ellos mismos limpiarán su propia mierda? Dudo que esto llegue a suceder, porque de la servidumbre se aprovecha el chucho y el coche, ¿ y quién en su sano juicio quiere perder privilegios? Ojalá, algún día, en la memoria familiar y en la memoria colectiva se recuerde quiénes desde las sombras fueron el soporte para el desarrollo de tantas mujeres a través del tiempo.

Juan Carlos I se va de safari a Bélgica

PRETENDE DAR CAZA "A UN EJEMPLAR MUY CODICIADO POR TODOS LOS ESPAÑOLES"

GORDA,NO TE TIRES UN PEDO QUE SE CAE EL VIRGEN DEL ROCIO


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Andalucía, la sanidad pública sigue en peligro

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Manifestación en defensa de la sanidad pública en Granada.
Manifestación en defensa de la sanidad pública en Granada.
Las asociaciones para la defensa de la sanidad pública se han comprometido con las mareas blancas y están intentando heroicamente detener la masacre sanitaria
Las declaraciones irresponsables del Gobierno central son descaradas: la crisis se ha superado. Se basan en una serie de datos macroeconómicos de mercado que nada tienen que ver con las personas, con sus dramáticas realidades, con la pérdida de sus derechos y, lo que es aún peor, sus escasas expectativas de mejorar a corto plazo.
Las desigualdades sociales han aumentado en España de forma alarmante. Las clases medidas y trabajadoras han perdido poder adquisitivo o, directamente, han entrado en la pobreza. Incluso hemos llegado a la “perfección”, aun trabajando siguen en la inviabilidad sociofamiliar por sus bajos sueldos y la pérdida de derechos laborales que les permitan detener esta sangría.
En Andalucía, tierra desde donde les escribimos, estas circunstancias son así, pero en mucho mayor grado. El paro estructural se ha normalizado, no hay previsiones de desarrollo industrial salvo el turismo y la emigración vuelve a ser una dramática realidad en nuestra región.
En este contexto, el sector público es el único alivio que pueden tener estos sectores empobrecidos. Sin embargo, la “decisión política” de pagar una deuda ilícita a costa de recortar al sector público de servicios vuelve a ensombrecer el panorama. La inmensa cantidad de millones de euros que gastó el estado para rescatar a la banca “obligaba” a recortar en sanidad, educación, protección social y liquidar la hucha de las pensiones. Un dato descorazonador, las ganancias de las entidades bancarias en el último año han batido récords mientras la ciudadanía se empobrece: los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres: “la desigualdad perfecta”.
Pero la historia no acaba aquí: se anuncia que el ligero aumento presupuestario en sanidad para el próximo año será destinado a nuevos conciertos con entidades privadas para aliviar transitoriamente las listas de espera y para inversiones en alta tecnología. En caso de que lo permitamos, esta nueva “decisión política” va a terminar estrangulando a la sanidad pública andaluza. Lo que se necesita es reponer las plantillas. Las inversiones que necesitan la educación pública y la protección social tampoco se producirán. Por eso, los que defendemos al sector público en la búsqueda de la lucha por los derechos humanos no podemos permanecer impasibles ante este escenario.
En Andalucía estamos convencidos que la sanidad pública no va a resistir esta nueva embestida. El deterioro es un clamor entre la población, los profesionales o están al borde de sus posibilidades físicas y mentales o directamente se han inhibido adoptando una actitud pasiva para sobrevivir. En cualquier caso, estamos muy preocupados por el hecho de que añadir más recortes en los próximos años liquidarán los logros alcanzados.
La tendencia de la población es bien clara. Todos aquellos sectores que pueden, están complementando la sanidad pública con seguros privados. El crecimiento de la privada es espectacular. Además, los i/responsables sanitarios, bloqueados ante su propia impotencia, no ven otra salida que las privatizaciones para aliviar las carencias asistenciales. Los que no puedan asumir un nuevo “gasto sanitario” quedarán marginados en este proceso.
La administración pública andaluza ha estado durante años negando la realidad, la consigna era clara: aguantar los recortes, que parezca que no tienen repercusiones, sobrecargar a los profesionales que van quedando y “ya vendrán tiempos mejores”. Una de las consecuencias del deterioro sanitario es el aumento escandaloso de las listas de espera. ¿Cuál es la solución? Está clara para ellos, nuevos conciertos con entidades privadas para aliviar dichas listas y resistir otros añitos.
No existen respuestas ni desde el ámbito profesional ni sindical. Los intentos institucionales de los defensores de “lo público” se pierden en el marasmo de los parlamentos y los ciudadanos se sienten abandonados.
Por estos motivos, la movilización social está siendo el único halo de esperanza para que esta dinámica cambie. Las asociaciones para la defensa de la sanidad pública se han comprometido con las mareas blancas y están intentando heroicamente detener esta masacre sanitaria.
El llamamiento a la población andaluza para que apoye estos movimientos de protesta social es de alarma y reacción. Hay que sumar, no es momento de ajustar cuentas del pasado ni de buscar rencillas o diferencias, que las hay. Es imprescindible que todas aquellas personas y organizaciones que defiendan el sector público y los derechos humanos se comprometan para llegar, no sólo a las calles, sino a los parlamentos para que “nuestros representantes” conozcan nuestras propuestas y se hagan conscientes de la realidad. La crisis no ha sido superada, nos referimos a la crisis social que han generado los recortes y las políticas austericidas.
De lo que se trata es de defender el sistema sanitario público, el de toda la ciudadanía, para evitar que la salud sea una mercancía. Es un derecho.
Por todos estos motivos, vamos a proponer a la coordinadora de mareas blancas andaluzas la convocatoria de una concentración frente al parlamento andaluz el día que se debatan los presupuestos para el año próximo. Nos jugamos mucho. Acude y participa. Salud.

Antonio Vergara de Campos | Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública |