lunes, 5 de junio de 2017

129 CABALLOS MUERTOS EN EL ROCIO POR UNOS MAMARRACHOS DESCEREBRADOS,EN DIEZ AÑOS


Nueve caballos muertos y un buey en el Rocío

Los veterinarios del Plan Romero ofrecen la cifra de este 2017, que eleva a 129 équidos que han perdido la vida en la última década
    Hasta nueve caballos han muerto en el Rocío y aún no ha terminado.
    Hasta nueve caballos han muerto en el Rocío y aún no ha terminado. - EFE

    domingo, 4 de junio de 2017

    VAYA JETA LA DEL TIO

    diasev 3jun17

    CADIZ SE MUERE POR VEJEZ


    Un cruce de calles de Cádiz es el punto con mayor población jubilada de Andalucía

    Una herramienta informática ha permitido descubrir que esta manzana de la ciudad es además la que tiene mayor densidad de población de toda la comunidad

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    Miembros de la Asociación de Vecinos Segunda Aguada, en la recreación histórica del Sitio de Cádiz.
    Miembros de la Asociación de Vecinos Segunda Aguada, en la recreación histórica del Sitio de Cádiz.
    Antonio Peinado estrenó su flamante piso en el barrio de la Segunda Aguada, en Cádiz, cuando todavía las grúas no habían terminado su trabajo en la zona. Corría el año 1974 y esa zona en expansión se conjuraba como moderno objeto de deseo para familias jóvenes con trabajo y recursos. Eran el paradigma de la clase media modélica del franquismo y se instalaron en enjambres de hasta 12 plantas, con una media de 50 viviendas por bloque. Ahora, todos aquellos trabajadores de Astilleros o Tabacalera son jubilados que, como Antonio, peinan canas. Por eso Peinado, a la sazón presidente de la asociación de vecinos del barrio, sospechaba lo que ahora un estudio le confirma: una manzana de su barrio es el área con mayor densidad de población y más concentración de pensionistas de Andalucía.
    Es una de las conclusiones a las que ha llegado el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) en su herramienta Distribución Espacial de la Población en Andalucía. El producto, consultable vía web, permite conocer información de determinadas variables de la población andaluza, distribuida territorialmente en una rejilla o malla estadística de celdillas de 250x250 metros. Aunque la interfaz está operativa desde 2013, no ha sido hasta ahora cuando se le ha incorporado la información procedente del Registro de Prestaciones de la Seguridad Social de Andalucía relativa a la percepción de algún tipo de pensión contributiva (por incapacidad permanente, jubilación, viudedad, orfandad o en favor de familiares).
    Y con los datos incorporados al sistema, un área de 250x250 metros de Cádiz se iluminó de intenso rojo bermellón. La manzana triangular comprendida entre las avenidas Juan Carlos I y Segunda Aguada se llevan la palma de la densidad de población andaluza. Según los últimos datos censales de 2015 de los que dispone la herramienta, en ese punto viven 4.936 personas. De ellos, 1.112 son jubilados con pensiones contributivas. “No es muy frecuente este número de concentración de personas. Responde a la propia morfología de Cádiz, una ciudad territorialmente limitada y en la que hay una forma de habitar el territorio muy condicionada a esta realidad”, explica Iria Enrique, una de las responsables de la herramienta del Instituto de Estadística.
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    Captura de la aplicación con el punto concreto con mayor densidad y pensionistas de la Segunda Aguada.
    A Peinado los datos no le sorprenden: “Era algo que siempre se comentaba por la calle, que éramos uno de los puntos más poblados. No me extraña, en el barrio vivimos 12.000 habitantes, somos la décima parte de los habitantes de Cádiz”. El presidente de la asociación vecinal rememora el motivo de la alta concentración de habitantes en una ciudad que, ya de por sí, tiene una alta densidad de población: “En los años 70, se empezó al construir el barrio con edificios de hasta 12 plantas de altura con 50 pisos”. Incluso en la calle San Mateo se levantó un bloque que hoy concentra el récord, hasta 200 viviendas en una zona del barrio que está dentro de la celda que la herramienta ha identificado como el punto concreto de mayor concentración de Andalucía.
    La elevada concentración de habitantes marca la peculiaridad de un barrio que cuenta con un importante movimiento asociativo. “Esto es como un pequeño pueblo con colegio, instituto, un centenar de comercios, cinco entidades bancarias y hasta una estación de tren”, resalta Peinado y añade más como defensa a su barrio: “Aunque pueda parecer masificado, hay aceras y calles amplias”. Y de todos esos servicios disfruta una población que es, mayoritariamente, mayor. “Llegamos como jóvenes y hoy somos sexagenarios jubilados”, resalta el presidente.
    La celda de Segunda Aguada es una de los 1.416.093 espacios que identifica la herramienta en toda Andalucía. La aplicación ha descubierto que la ocupación de cada espacio presenta un alto rango de variación. Existe un número elevado de celdas escasamente pobladas (18.915 celdas con menos de 10 habitantes), lo que supone el 37,6% del total de celdas habitadas, frente a 1.741 celdas densamente pobladas con valores superiores a los 1.000 habitantes. De hecho, sólo 50.314 cuentan con al menos un habitante, es decir, están habitadas, lo que significa el 3,6% del total de las celdas. Por detrás del barrio gaditano, es una zona de Carretera de Cádiz en la ciudad de Málaga, la más poblada. Igualmente, aunque las celdas con mayor número de perceptores de pensiones coinciden con los puntos en Cádiz y Málaga, si se atiende a la proporción, la celda de más de 250 habitantes en la que los pensionistas son más numerosos se encuentra en Salar (Granada).
    Una herramienta innovadora
    El IECA comenzó a desarrollar su herramienta en el año 2013 como respuesta “a la iniciativa europea y la tendencia a proporcionar datos estadísticos disgregados en un ámbito territorial que permite comparar poblaciones”, como recuerda Enrique. De hecho, tanto a nivel europeo como español se trabaja con celdas de 1x1 kilómetros donde se georreferencia a las personas en el territorio.

    Sin embargo, en la institución andaluza decidieron dar un paso más y aplicar mayas menores, de 250x250 metros. “Donde Europa y España muestra una celda, nosotros la subdividimos en 16 por lo que el detalle es mucho mayor. Es algo innovador que se está haciendo en otros países como Finlandia. Es el futuro”, reconoce orgulloso José Molina, otro de los técnicos del IECA implicados en la herramienta. Por ello, año a año optimizan el registro cartográfico con nuevos datos como grupos de edad, nacionalidad, afiliación a la Seguridad Social o pensiones, la última incorporación de este año.
    Más allá de la anécdota, la aplicación (cuya herramienta base de actualización es el padrón) tiene diversos usos que permite analizar e identificar áreas urbanas y rurales. De hecho, como explica Enrique la Consejería de Educación ya aplica la herramienta para hacer previsiones de los niños que se van a incorporar al sistema educativo en una zona determinada. Y los beneficios no se quedan ahí, como enumera Molina: “Se puede emplear para la toma de todas aquellas decisiones que, en la ciudad, permiten optimizar la eficiencia de los recursos o para la prevención de emergencias, entre otros muchos usos”.

    LA ANDALUCIA DE CHACHAS,PUTAS,BRUTOS,IGNORANTES GITANOS Y VOTANTES DE SUSANA DIAZ

    Pablo Iglesias. Secretario General de Podemos
      Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados.
    1. "Las primarias del PSOE han mostrado la Andalucía clientelar"

      EN UN TIEMPO FUA LA DE LOS CURAS,SEÑORITOS,DERECHO DE PERNADA,RUIZESMATEOS,DUQUES DE ALBA O MARQUESES  PUTEROS...

      NO PARECE QUE HAYA CAMBIADO MUCHO,PERO SEGUIMOS CON LAS FERIAS,LAS ROMERIAS,PROCESIONES,CARNAVALES CON BULERIAS,CANTAORES Y TRAJES DE FARALAES.

      Y ESO LES GUSTA AL PUEBLO.

      OZUMIARMA   

    sábado, 3 de junio de 2017

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    Al Andalus y su sexualidad

    Los árabes dejaron en nuestro país una profunda huella, no sólo en el ámbito lingüístico o artístico, sino también en lo social.
    Los árabes dejaron en nuestro país una profunda huella, no sólo en el ámbito lingüístico o artístico, sino también en lo social. Cuando se produce la reconquista de los territorios de Al Andalus por parte del mundo cristiano, ésta no borró su cultura y sus formas, sino que existieron rasgos hasta incluso después de la expulsión de los moriscos en el siglo XVI.
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    León Francois Comerre
    Córdoba era en aquella época histórica una de las capitales mundiales con mayor relieve social y cultural. La sociedad andalusí podía compararse, e incluso superar, a la de Bagdad.
    Si seguimos la hisba, que era un Tratado de Costumbres, la relajación de la época se daba tanto en musulmanes, como en judíos y cristianos. En la Granada nazarí era práctica habitual la prostitución, el abuso del vino, así como la sodomía. Esto se producía en todos los niveles sociales.
    El Islam no encuentra objeción al principio doctrinal o moral del placer sexual. El Islam no admite “el pecado original” tal como se da en el mundo cristiano. Los escritores medievales comparan las costumbres musulmanas, a las que se daban en la época de Roma. Es decir, existía el prejuicio medieval de considerar la ética musulmana como un torrente de pasiones sexuales y hedonistas que hacen recordar al mundo heleno y romano.
    Para entender la grandeza de la época califal Córdoba nos sirvan estos datos, llegó a tener ochenta colegios, más de cuatrocientas mezquitas, cuatro mil comercios y unos seiscientos baños públicos. Las mujeres andalusíes tras el velo lograron cotas de libertad muy superiores a las de otras zonas musulmanas. Podemos encontrar mujeres médicas, comadronas, profesores, poetisas…
    El mundo andalusí no era diferente del resto de territorios árabes. El modelo patriarcal y poligámico que se da en Al Andalus, es similar al que se daban en otras zonas dominantes del islamismo. Lo mismo podemos decir respecto al trato de la mujer y de la situación familiar.
    Las costumbres y leyes en Al Ándalus permitían el harén como modelo ideal de familia. El hombre podía tener hasta cuatro esposas, aunque el poder económico de la familia era realmente el que determinaba cuantas mujeres podía mantener el varón.
    LA FAMILIA
    Algunas familias nobles contaban con concubinas esclavas, muchas de las cuales eran de origen cristiano convertidas al islamismo. El número de ellas podía llegar a ser muy extenso, pero sólo las que daban un hijo varón al sultán, alcanzaban el codiciado título de princesa madre que les daba derecho a tener fortuna personal y a emanciparse al morir su señor. Por ello, en la realidad del día a día, era el dinero y no la tradición, la que en la mayoría de los casos describía a la familia andalusí.
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    Francesco Pablo Michetti (1851-1920. Odalisque
    Tanto si las estirpes eran monógamas o polígamas, una cosa compartían en común todas ellas: la solidaridad desarrollada entre las mujeres de la familia. Este hecho es considerado como uno de los sistemas de solidaridad y ayuda mutua más estudiados a lo largo de la Historia de las Mujeres, ya que debido a la presencia de tantas mujeres en el mismo hogar, entre ellas se desarrollaba un apoyo y cooperación poco común en otras sociedades.
    Las tareas domésticas se repartían de forma equitativa y cuando surgían problemas entre ellas, se buscaban acuerdos comunes en la resolución del mismo. El cuidado de los hijos propios y de los de su marido, así como las tareas del hogar, son trabajos y obligaciones diarias.
    Las labores de la mujer andalusí no eran distintas a las cristianas. Su clase social y poder económico determinaban si debían ser ellas mismas las que las realizasen o por el contrario, podían disponer de servicio doméstico, formado principalmente por las esclavas, las que cumpliesen con esos tediosos trabajos.
    En estos hogares tan amplios podía convivir el varón junto con su esposa o esposas, hijos y sirvientes. En el domicilio pasaban los primeros años de su vida las mujeres, hasta que se casaban pasando a formar parte de la familia de su marido. Los varones permanecían en casa hasta que el padre los consideraba suficientemente mayores como para educarles él mismo.
    14Los hombres acudían a la mezquita a recibir las nociones necesarias para su pleno desarrollo como ser humano, mientras que la instrucción de ellas era recibida directamente por las madres, quienes las educaban según la clase social. La mujer noble se preocupaba por la cultura y aunque podían ser minoría, hubo mujeres que sabían leer y escribir con el fin de consultar y recitar El Corán.
    Las esclavas pudieron a su vez enseñar a otras niñas, recibiendo así el status o reconocimiento de maestras. Nos puede llamar la atención, pues tenemos una idea muy diferente de lo que supusieron las esclavas de las elites, ya que fueron un grupo muy poderoso y con una gran cultura, ya que en el mundo árabe la cultura es sinónimo de placer. Por tanto, aquellas que debían entretener y hacer menos pesadas las veladas, habían sido instruidas en las artes y las ciencias, la música y la poesía.
    La mayor parte de las mujeres en la España árabe tenían una profunda religiosidad. Aunque no era muy común verlas en las mezquitas, ya que la religiosidad de la mujer árabe es más privada que la practicada por las cristianas.
    La mujer al pasar tanto tiempo dentro de los hogares, contaba con amplios espacios, siendo común que las casas tuviesen dos pisos distribuidos a partir de un patio porticado. En uno de sus lados, había una escalera, por la que se subía al piso superior, reservado a las mujeres. El patio era el centro de la vida familiar, donde las mujeres podían estar largo tiempo, sin miedo a que alguien pudiese observarlas.
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    LOS BAÑOS PÚBLICOS
    En Al-Ándalus, la mujer de las clases más altas tenía una obligación principal y era cuidar su aspecto exterior, con el fin de gustar a su esposo, el único autorizado para verla plenamente. Eran las mujeres más privilegiadas, las que podían cuidar su aspecto. Todas las mujeres acudían una vez por semana a los baños públicos siempre y cuando tuviera realizada todas sus obligaciones. Los baños públicos era el lugar donde se repartían tiempos y espacios distintos para hombres y mujeres.
    Además de lavarse, aquellas que lo podían pagar, recibían cuidados especiales como masajes con ungüentos cremosos y olorosos así como atención al cabello. Las mujeres solían tener una cabellera larga, espesa y muy negra. Incluso han llegado hasta nosotros testimonios que aseguraban que en la España musulmana, las mujeres se depilaban con fines estéticos.
    En estos baños, podían olerse magníficos perfumes que manaban por sus ventanas, siendo por todos conocidos los excepcionales perfumes y esencias del mundo árabe. Gracias a los maestros perfumistas, las mujeres poseían distintos frascos, que utilizaban en las diversas ocasiones de la vida cotidiana y realmente disfrutaban con la fragancia de dulces e intensos aromas.
    La coquetería de la mujer andalusí continuaba con la ropa que se vestía. Solía ser de colores vivos, los más lujosos estaban además bordados con hilos de plata y oro, y las telas iban ceñidas a la cintura y la cabeza cubierta.
    Del mismo modo, eran muy comunes los adornos y complementos que, al igual que hoy en día, buscaban resaltar la belleza de las mujeres. Las joyas más comunes eran los collares y brazaletes de piedras preciosas. Se sabe que usaban frecuentemente diademas o broches de oro, plata y perlas.
    LOS HARENES
    Siguiendo la ley islámica, un musulmán podía tener hasta cuatro esposas si su poder económico se lo permitía. Podía convivir con más mujeres y poseer un harén.
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    Los harenes andalusíes estaban repletos de mujeres y alguno alcanzó fama, como el harén de Medina Azahara, en la época del califato omeya que llegó a contar con 6.300 mujeres contando a las esclavas. Otro harén muy famoso fue el del rey sevillano Al-Mutamid de la taifa de Sevilla, que llegó a tener unas ochocientas mujeres.
    El prestigio de un soberano en Al Andalus también se media por el número de mujeres que tenía su harén. Muchas veces en él estaban mujeres que habían pertenecido a su antecesor.
    El sexo en los harenes andalusíes no era el oficialmente pensado, sino que se sabe que existían otras prácticas alternativas. Debemos saber, que muchas mujeres que estaban en el harén nunca tendrían sexo con su dueño.
    Estas mujeres convivían con otras mujeres y con los eunucos y era frecuente que tuvieran relaciones con ellos, no para copular, pues no podían al estar castrados, pero sí hacían sexo oral por medio del cunnilinguis.
    Las mujeres de clase alta, denominadas jassa, llevaban una vida basada en la opulencia, pero vivían encerradas en los alcázares y debían cumplir el código de honor islámico. Se le exigía guardar la honorabilidad de la familia, estando totalmente apartadas de las miradas ajenas. Sus relaciones e daban exclusivamente en el ámbito familiar.
    La privacidad de estos alcázares a veces era no se cumplía pues las mujeres eran observadas desde los alminares, que eran lugares altos y en el que era frecuente mantener conversaciones desde la distancia.
    HOMOSEXUALIDAD MASCULINA Y FEMENINA
    La llegada de los musulmanes a la Península Ibérica, hace que surja una poesía homoerótica llamada mudakarat. Este tipo de poesía, se mezclaba con la poesía báquica y nos aparece la figura del copero o escanciador. Veamos el siguiente poema.
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    ¡Cuántas noches me han servido las copas
    las manos de un corzo que me compromete!
    Me hacía beber de sus ojos y de su mano
    y era embriaguez sobre embriaguez pasión sobre pasión.
    Yo tomaba los besos de sus mejillas y mojaba mis labios
    en su boca, ambas más dulces que la miel
    Escrito por Abi-l-Husayn
    La práctica de la homosexualidad era cuestión de los califas omeyas cordobeses. Se sabe que Abderramán III, Al-Hakem II, el emir Abd Allah de Granada y el rey Al Mutamid de Sevilla escribieron poesía homoerótica. Se conoce por ejemplo, que el califa omeya Al Hakem II hacía que la esclava navarra Subh se disfrazara de efebo para tener relaciones con ella.
    Se sabe que el lesbianismo no era aceptado por Mahoma, pero no era igual su práctica si la mujer era casada o soltera. El lesbianismo para una mujer soltera que lo practicaba suponía ser castigada con un azote y el destierro durante un año. Sin embargo, para una mujer casada estas prácticas lésbicas suponía recibir cien azotes y posteriormente se le practicaba la lapidación hasta la muerte.
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    Hay constancia de que algunos autores de estas poesías homoeróticas eran abiertamente homosexuales como son Ibn Quzman o Ibn Shuhayr ambos pertenecientes a la elite andalusí.
    Como estamos viendo la homosexualidad femenina a los largo de la historia del sexo queda muy poco reflejada. Tenemos dos historias lésbicas en Al Andalus, la primera es la princesa Wallada que aparece en los poemas del escritor andalusí Ibn Zaydun, donde llora su ausencia en Medina Zahara.
    La princesa omeya Wallada (1025) con tan solamente dieciséis años abrió su palacio para ofrecer instrucciones a hijas de familias poderosas e instruir a esclavas en la poesía y en el arte amatorio.
    Tuvo una relación amorosa con el poeta Ibn Zaydun, que nos dejar bellos poemas de amor y otros satíricos, cuando fue traicionada por él.
    A pesar de sus méritos, Ibn Zaydun ama
    las vergas que se guardan en los calzones
    se hubiera visto en las palmeras
    se habría convertido en pájaro ababil.

    Sin embargo, también hubo poetisas como la cordobesa Muhya que criticó a Wallada.
    Ha dado a luz y no tiene marido
    10se ha desvelado el secreto, ha imitado a María
    más la palmera que la virgen
    sacudiera para Wallada es un pene erecto.

    Esta princesa jamás se casó y se dice que fue una de las primeras feministas en la historia. Cuando su padre muere, recibe una gran herencia que le permite vivir con todos los lujos y en consecuencia de forma independiente, sin las ataduras del matrimonio. Mantuvo una intensa relación lésbica con la hija de un vendedor de higos cordobés, llamada Muhya bint al –Tayyani a la cual cuidó y educó con gran esmero y que llegó a ser una gran poetisa.
    La segunda historia lésbica cuenta que una de las hermanas Ziyab de Guadix, no se sabe cuál de las dos fue, vio un día bañarse a una esclava en un río y le escribió lo siguiente:
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    Las lágrimas revelan mis secretos en un río
    Donde hay tantas señales de belleza;
    Es un río que rodea jardines
    y jardines que bordean el río;
    Entre las gacelas hay una humana
    que posee mi alma y tiene mi corazón.
    Esa es la razón que me impide dormir:
    cuando suelta sus bucles sobre el rostro
    parece la luna en las tinieblas de la noche;
    Es como si a la aurora se le hubiese muerto un hermano
    y la tristeza se hubiese vestido de luto.
    Fue escrito por Banat Ziyad de Guadix.
    En el mundo andalusí era frecuente encontrarse con las llamadas “celestinas”. El famoso poeta andalusí Ibn Hazn dice que las mujeres ancianas con báculo, rosario y vestido encarnado que visitaban las casas o se acercaban a las mujeres en la calle, hacían de correo entre los amantes.
    La visión islámica de la sexualidad es total. La sexualidad se integra de modo absoluto en el día a día. Dentro de su extendida uniformidad, existen variantes dependiendo que se viva en ciudad o en el medio rural y por supuesto de la disponibilidad de riqueza.
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    LA PROSTITUCIÓN
    Los lugares más frecuentes donde se producía la prostitución eran las tabernas y en las ventas. En los pueblos se ejercía en la alhóndiga. En las ciudades importantes había locales destinados a tal fin y recibían en nombre de jaray.
    Las casas jaray estaban fuera de la medina y si seguimos a Ibd Abdin se situaban cerca de los templos cristianos. Decía al respecto dicho escritor “Debe impedirse a las mujeres musulmanas que entren en las abominables iglesias, porque los clérigos son unos libertinos, fornicadores y sodomitas. Asimismo debe prohibirse a las mujeres francas, que entren en la iglesia, solamente en días de función o fiestas, porque allí comen, beben y fornican con los clérigos y no hay uno de ellos que no tenga dos o más mujeres con que acostarse”.
    Las prostitutas andalusíes estaban totalmente controladas y debían pagar impuestos a la Hacienda por ejercer dicho profesión. Socialmente eran mujeres marginadas y rechazadas en todas las actividades públicas. Como en todo, siempre hay un excepción, así se conoce la historia de la prostituta Rasis, la más famosa de Córdoba que participó en un desfile oficial de Abd al- Rahman III.
    Las prostitutas debían cumplir con una serie de obligaciones como podemos ver en el texto de Ibd Abdin que dice: “Deberá prohibirse que las mujeres de las casas llanas se descubran las cabezas fuera de la alhóndiga, así como que las mujeres honradas usen los mismos adornos que ellas. Prohíbaselas que usen la coquetería cuando estén entre ellas y que hagan fiestas, aunque se les haya autorizado. A las bailarinas se les prohibirá que se destapen el rostro”.
    Una figura muy conocida era el de la tabernera, cantora o bailarina que no eran reconocidas como prostitutas, pero que también solían ofrecer servicios sexuales
    LAS QIYAN
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    Eran esclavas que tenían una educación muy esmerada en las artes, destacando en música, poesía, lectura y la danza entre otras. La qiyan eran pues esclavas muy apreciadas en la sociedad andalusí. Al mismo tiempo, también habían sido educadas en las prácticas del amor. Se puede considerar, que eran cortesanas de lujo, pudiéndose comparar con las hetairas griegas.
    Las qiyan estaban en muchos casos al servicio de la Corte y se les destinaba también para educar a los hijos de las elites andalusíes. Dentro de la qiyan destacaban las esclavas que pertenecían a las grandes familias, y las destinaban dada su belleza a una prostitución con menos refinamiento.
    Estas qiyan tenían muchas veces casa propia y sus clientes exclusivos se trasladaban a su casa para oírlas recitar poesías y cantar, para posteriormente tener relaciones sexuales.
    Como vemos, estas destacaban por su juventud, su belleza y su preparación cultural Además de todo esto se vestían de forma muy elegante con vestidos muy llamativos a siempre adornadas de joyas. Sus vestidos eran diferentes a las mujeres libres, ya que las qiyan usaban telas muy exquisitas.
    Algunas qiyan eran compradas y sus dueños, les podían dar dos utilidades, aquellas que eran compradas para su disfrute personal y la segunda opción era comprarlas con la finalidad de volverlas a vender para obtener un gran beneficio económico.
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    Si hacemos un repaso a la historia de las qiyan podemos ver tres periodos claros:
    • En la época preislámica, se les enseñaban exclusivamente música, canto y baile.
    • En la época califal debemos unir que también se les educaba en el estudio de las Ciencias, junto a las anteriores.
    • En la época abasí, se le educaba totalmente con filosofía, el cante y recitación del Corán, astrología, juegos malabares, narradoras de cuentos y leyendas, teatro de sombras…
    EL COLLAR DE LA PALOMA
    Es un libro escrito por Ibn Hazm en el año1022 y fue editado en Játiva. Era un Tratado amoroso medieval. Tanto el mundo cristiano como el judío lo rechazan. Sin embargo, Ortega y Gasset lo considera el libro más ilustre sobre el teme del amor en la civilización humana. Veamos tres pasajes de dicho libro:
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    “Tenía el amor señales que persigue el hombre avisado y que puede llegar a describir un observador inteligente. Es la primera de todos, la insistencia en la mirada, que deja ver sus interioridades, revela su intimidad y delata sus secretos. Así, verás que cuando mira el amante, no pestañea y que se muda su mirada adonde el amado se muda, se retira adonde él se retira, y se inclina adonde él se inclina”.
    “Cuando dos amantes se corresponden y se quieren con verdadero amor, se enfada con frecuencia sin venir a qué; se llevan la contraria, aposta; en cuanto dicen; se atacan mutuamente por la cosa más pequeña, y cada cual está al acecho de loque va a decir el otro para darle un sentido que no tiene… La distinción entre estos enfados y las verdaderas rupturas o enemistad, nacida del odio y de la animosidad enconada de la querella, es la prontitud con la que se reconcilian”.
    “Yo no paró de maravillarme de todo aquel que pretende haberse enamorado por una sola mirada, ni atino a darle crédito, ni tengo su amor sino como una especie de apetito carnal. No puedo concebir, en mi opinión, que tal amor llegué a lo más secreto del alma ni penetre las entretelas del corazón. Jamás amor alguno prendió en mis entrañas,, sino tras de mucho tiempo, luego de haber convivido largamente con una persona y de haber compartido con ella chanzas y veras”.
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    Ahora ya podemos tener una idea más clara de cómo era la sexualidad del mundo musulmán en la Península Ibérica donde permanecerán ocho siglos, dejándonos numerosos restos de arte, costumbre…

    LOS BORBONES NUNCA PIDIERON PERDON


    La gran redada contra los gitanos andaluces

    Hombres a la Carraca de Cádiz, mujeres a la Alcazaba de Málaga. Más de la mitad de los gitanos encarcelados en España enpor orden de Fernando VI eran de Andalucía
      Cadena de presos gitanos en el siglo XVIII
      Cadena de presos gitanos en el siglo XVIII - ABC
      CRISTÓBAL VILLALOBOS.
       
      Tras la Guerra de Sucesión, Felipe V, nuevo monarca de la dinastía borbónica, heredó la política discriminatoria contra los gitanos de los Austrias. Para evaluar y solucionar el «problema» se crearía, en 1721, la Junta de Gitanos. Tras un par de años de deliberaciones se llegó a la siguiente conclusión: no habiéndose conseguido eliminar las costumbres de los gitanos, ni someterlos a los mandamientos de la Iglesia, debían ser expulsados, recurriendo para ello a la prisión general.
      «Dios nos ha concedido a los españoles, disimular o sufrir que entre sus fieles y católicos vasallos se mantengan los que llaman gitanos, gente que vive del robo, sacrilegio y otros castigos…», justificó el presidente del Consejo de Castilla, órgano máximo de gobierno en el reino, la persecución étnica.
      Para ello, se consiguió del papa Benedicto XIV la pérdida del asilo eclesiástico, pues los gitanos se acogían a sagrado cuando eran perseguidos, y se estudió la expulsión de los «ciganos» de Portugal. Ante el fracaso de la experiencia portuguesa, la balanza se inclinó hacia el «exterminio biológico» de los gitanos españoles, frente a la opción, anteriormente contemplada de enviarlos como fuerza de trabajo a las minas de la América española.
      El dosier, «Gitanos, la historia olvidada», recogido en el último número de la revista «Andalucía en la Historia», recoge un artículo de Manuel Martínez que recupera este vergonzante momento de la historia andaluza.
      A las doce de la noche del 30 de julio de 1749 se inició la operación por la que se prendió y sacó de sus hogares a todos los gitanos del país, siendo la mayoría de ellos residentes en Andalucía. Separados por sexo, se enviaron a los lugares preparados para su reclusión. Para ello, se prepararon piquetes y partidas militares que disponían de las instrucciones a seguir y del listado de personas que debían ser detenidas en cada localidad.
      En Andalucía se apresaron unos 5.500 gitanos, de un total de 9.000 en España, siendo enviados los hombres a La Carraca de Cádiz, mientras que las mujeres fueron recluidas en la Alcazaba de Málaga, todos bajo la orden del por otro lado ilustrado monarca Fernando VI. Los bienes de los apresados fueron decomisados para pagar los gastos de la operación y la manutención de los recluidos.
      Real Orden para la prisión de los gitanos
      Real Orden para la prisión de los gitanos- ABC
      Casi en su totalidad, los gitanos no opusieron resistencia, incluso muchos, que en un primer momento huyeron de sus pueblos, se entregaron días después de forma voluntaria. En Vélez-Málaga, cuando llegaron las partidas militares, los gitanos, ante el asombro de los soldados, se dirigieron voluntariamente a la cárcel.
      Cuando se procedió a separar a las familias, los gritos, los llantos y los forcejeos fueron inevitables, lo que suscito diversas quejas y dudas, ya que, ante el desconcierto y la gravedad de las medidas, se produjeron errores y denuncias falsas en diferentes partes de nuestra geografía. Las patéticas escenas llevarían a las autoridades, y al propio monarca, a reflexionar sobre la justicia de tan extrema iniciativa.
      Ese mismo año, unos meses después de la gran redada, la Junta de Gitanos decidió centrar el proyecto de «exterminio» en los gitanos que contraviniesen las pragmáticas reales, optándose por liberar a todos aquellos que acreditasen una forma de vida cristiana. Pero la aplicación de esta norma quedó a la discrecionalidad, y a la injusticia, de los funcionarios reales.
      Aquellos que no habían conseguido acreditar poder vivir según las normas vigentes, quedaban retenidos, siendo distribuidos por el Marqués de la Ensenada según su capacidad laboral: los hombres mayores de siete años fueron enviados a los arsenales, mientras que los menores de esa edad permanecían con sus madres a la espera de aprender un oficio en un futuro.
      Más de cuatro mil personas, la mayoría andaluces, quedaron recluidos, sin haber cometido más delito que el ser gitanos. Tendrían que pasar quince años, de prisión, hambre, trabajos forzados y muerte, para que Carlos III les concediese el indulto a la mayoría, pero cientos de gitanos permanecerían presos en Cádiz, Sevilla y Málaga perpetuando una brecha social que ha tardado varios siglos en empezar a cerrarse.

      LOS BORBONES DE HOY,TAMPOCO PIDIERON PERDON POR TAMAÑO CRIMEN