La fragmentación de electorado de la derecha entre tres partidos con posibilidades de entrar en el Parlamento andaluz puede provocar el efecto paradójico de que, tras el PSOE, la segunda fuerza en porcentaje de apoyos sea Adelante Andalucía. La formación de Podemos y de IU, el del tándem de titanio formado por Maíllo y Teresa Rodríguez, puede ser el segundo partido en Málaga, en Sevilla y en Cádiz, en las provincias que aportan un mayor número de escaños. En ese caso, que es que realmente busca la alianza desde el inicio de esta campaña, Teresa Rodríguez aspira a dirigir un proceso de cambio en la Junta y en el Parlamento, pero no aclara cómo negociaría una investidura de Susana Díaz.
Escoger entre Susana y la derecha
Todo dependerá del equilibrio de fuerzas. Cuanto más débil quede el PSOE, más complicado lo tendrá Teresa Rodríguez para no apoyar a Susana Díaz en la investidura. Supongamos un resultado probable de que Ciudadanos y PP sumen más escaños que el PSOE. Si Adelante Andalucía vota en contra de Susana Díaz, el bloque de derechas podría presentar después a su propio candidato.
Si el PSOE sigue sumando más que PP y Ciudadanos, que es lo que ocurre ahora, a Díaz le bastaría con una abstención, pero Adelante Andalucía no tiene decidido ni siquiera esto.
Durante toda la campaña, Teresa Rodríguez ha rechazado al "susanismo", lo ha diferenciado del socialismo, ha dicho que "el cortijo" del PSOE "sigue apestando" y que no confía en Susana Díaz. Nada más lejano, por tanto, de un acuerdo, pero Adelante Andalucía tiene que afrontar una contradicción: el único modo de "no dejar pasar a las derechas", que es otra frase acuñada por ella, es respaldar, al menos, la elección de un presidente socialista.
Y ahí comienzan los problemas. Si las izquierdas se sientan con el PSOE a hablar después del próximo domingo, deben tener claro si quieren un acuerdo. Comenzar una negociación sin considerar este objetivo es llamarla al fracaso. Anteponer la consecución de las concesiones al propio acuerdo es el mejor modo de acabar en nada.
ADELANTE ANDALUCÍA DEBE REFLEXIONAR ANTES DEL DIÁLOGO SI, REALMENTE, QUIERE BUSCARLO
Y si Teresa Rodríguez desconfía de Susana Díaz, no lo es menos Antonio Maíllo. No parece que este asunto vaya a provocar una división entre ellos que no se ha visto en toda la campaña electoral, han viajado juntos y no ha habido fricciones ni públicas ni privadas. nada que ver a las relaciones que Rodríguez mantiene con Pablo Iglesias.
La primera elección es el 27 de diciembre
Si PSOE y Adelante pueden sumar, deben llegar a un acuerdo previo para el 27 de diciembre, porque es el día que se constituye el Parlamento y se elige tanto al presidente de la Cámara como a los miembros de la Mesa. En ese caso, el PSOE tendría que ceder la Presidencia. Y si no hubiese acuerdo entre ellos, PP y Ciudadanos podrían unir sus votos para elegir a un presidente de uno de los dos partidos.
En caso de mayorías minoritarias, como la que se espera, la figura del presidente de la Cámara es esencial para dirigir el proceso, es él quien fecha los plenos de investidura y quien propone los candidatos a la Presidencia.
Adelante no va a alcanzar un acuerdo estable con el PSOE, ya sea un pacto de legislatura o una coalición de Gobierno, pero puede terminar por facilitar la investidura de Susana Díaz. Ahora bien, la acción de Gobierno se puede complicar si la presidenta no tienen una mayoría en la Cámara por la falta de compromiso de Adelante para ello.
Se convertiría en un Gobierno zombi, con un Parlamento que aspira no sólo a controlar, sino a gobernar. Esto ya se vio en Andalucía durante la legislatura de la pinza, y Manuel Chaves tuvo que convocar elecciones anticipadas a los dos años.
Gobierno en funciones, bajo control
La presión del Parlamento sobre el Gobierno en funciones de Susana Díaz puede comenzar pronto. El Tribunal Constitucional ha aclarado que los gobiernos en funciones deben someterse a los controles de las cámaras legislativas, ya que lo otro supone un desprecio al equilibrio de poderes.
El Tribunal Constitucional emitió una sentencia el pasado 14 de noviembre en el que sostiene que el Gobierno del PP vulneró durante los 10 meses que estuvo en funciones sus deberes ante el Congreso, al negarse a ser controlado. La situación es plenamente trasladable a Andalucía.
Griñán se niega a declarar en el Senado por los ERE y sugiere que el PP le convoca en clave electoral
El expresidente andaluz acude para ser preguntado sobre financiación de partidos
El expresidente de Andalucía José Antonio Griñán se ha negado a declarar ante la Comisión de investigación de la financiación de los partidos políticos en el Senado para no perjudicar su derecho a la defensa en el juicio de los ERE cuya vista oral se celebra en Sevilla. Griñán ha añadido que quiere pensar que no se le ha convocado porque este domingo 2 de diciembre se celebren elecciones en Andalucía.
"Estoy pendiente de hacer mi informe de defensa, no lo he hecho aún, y entenderá que en este momento no puedo perjudicar mi derecho a defensa. Por lo tanto no voy a declarar porque he de preservar mi derecho a la defensa y la garantía de presunción de inocencia; ésta es la última intervención que voy a hacer", ha señalado al comienzo de la sesión de este jueves.
El expresidente andaluz ha llegado puntual a la comisión y ha sido acompañado tanto por el portavoz del PSOE en al Cámara Alta, Ander Gil, como por senadores socialistas que también han entrado en la comisión para arropar a Griñán. El que fuera también consejero de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía no ha declarado tampoco ante los medios que le esperaban a la entrada de la sala, aunque tras preguntarle si era convocado hoy por estar a tres días de la jornada electoral andaluza, ha señalado "usted lo ha dicho".
Esta comisión de investigación es impulsada por el Grupo Parlamentario Popular. El resto de formaciones decidieron al comienzo de su andadura 'boicotearla' no participando en ella por entender que es una comisión creada por el PP para contrarrestar la que se celebra en el Congreso para estudiar la financiación de los 'populares'.
Tras Díaz y Chaves
La comparecencia se produce dos semanas después de que pasara por la comisión su antecesor en el cargo, Manuel Chaves, citado por el mismo asunto. Chaves se negó a responder a las preguntas del portavoz del PP, Luis Aznar, alegando que podía perjudicar a su defensa en el juicio de los ERE.
Con la comparecencia de Griñán, el PP concluye el ciclo de sesiones dedicado al PSOE y al PSPV y que ha incluido, entre otras, la declaración de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en una sesión que duró casi seis horas.
Los 'populares' vuelven ahora la mirada a Podemos. La siguiente comparecencia relevante en la comisión será la del secretario general de este partido, Pablo Iglesias, convocada para el 13 de diciembre y con la que el PP quiere abordar las cuentas de la formación morada y los supuestos vínculos económicos con el Gobierno de Venezuela.
El expresidente andaluz José Antonio Griñán, durante su comparecencia en el Senado. / ZIPI
Teresa Rodríguez, durante la entrevista en Sevilla.ALEJANDRO RUESGA
El “territorio” de Teresa Rodríguez (Rota, Cádiz, 37 años) en el Parlamento andaluz es un torreón al que se accede por un tendedero/instalación en el que cuelga una “enciclopedia” de camisetas reivindicativas. Allí ha diseñado una campaña de izquierda y andalucismo que pone entre sus manos las llaves de la gobernabilidad, aunque la candidata de Adelante Andalucía, cálida y culta en la conversación, atribuye la responsabilidad del desbloqueo a la conciencia de la presidenta de la Junta. No se hablan, pero están abocadas a entenderse.
Pregunta. ¿Qué es el susanismo?
Respuesta. Un PSOE de segunda generación acomodado que no ha conocido la lucha sindical ni el franquismo, alejado de la clase trabajadora, sin ideología, que ha abierto de par en par las puertas a la derecha y que habla un lenguaje que nosotros no somos capaces de entender. El susanismo es incompatible con el socialismo.
P. ¿Excluye ese punto de vista un acuerdo de investidura y de programa con el PSOE?
R. El acuerdo solo puede producirse en la convergencia de las propuestas y de los programas. Dependerá de dónde quiere el PSOE situar la política social, la educación, el empleo. Podemos entendernos con los socialistas si anteponen la agenda social y las verdaderas necesidades de los andaluces a su propia supervivencia. En estos tres años y medio hemos estado en la oposición porque el susanismo se parece al socialismo lo que un huevo a una castaña.
P. ¿Es verosímil que ustedes condicionen el apoyo al PSOE al sacrificio de Susana Díaz?
R. Daría igual. El susanismo sobrevive a la propia Susana Díaz porque es conceptual, generacional. Es como un juego de matrioskas. Si la quitas a ella, aparece una copia más pequeña, sea cual sea su sustituto. El susanismo se ha olvidado de los trabajadores, del andalucismo. El susanismo es un PSOE profesionalizado, urbanita, que confunde sistémica y sistemáticamente las barreras entre el Gobierno, el partido y la Administración.
P. No parece el escenario propicio para un acuerdo.
R. Es el PSOE el que tiene que dar un giro a sus políticas. El PSOE contemporáneo se ha derechizado. Se ha puesto al dictado de Ciudadanos. Porque su único motor es la supervivencia. Y ese modelo es incompatible no ya con nosotros sino con las reclamaciones de los andaluces. Susana Díaz sabe que el PP es el adversario y que nosotros somos el enemigo. El bipartidismo era una solución perfecta, pero nosotros representamos una amenaza al espacio confortable que el PSOE creía garantizado en la izquierda. Por eso ella también recela de nosotros.
P. ¿Tendría que rectificar entonces las medidas que ya ha aprobado Susana Díaz con Ciudadanos? Desde la supresión del impuesto de sucesiones hasta la política fiscal.
R. Claro que hay que rectificar la política social y la política fiscal. No es subir los impuestos, sino hacerlos recaer en las rentas más elevadas. El esquema actual es injusto e insolidario. Tenemos exigencias muy concretas. Una de ellas es que el 5% del PIB andaluz tiene que dedicarse a la educación. Habrá acuerdo si hay consenso en estas medidas.
P. Juan Marín reniega del susanismo. ¿Cree que Ciudadanos pactaría con Susana Díaz el 3 de diciembre?
R. Claro que creo que PSOE y Ciudadanos pueden pactar otra vez. Han estado juntos tres años y medio. Y repetirán el matrimonio si hace falta. Dependerá de lo que Rivera le ordene a Juan Marín. Porque estas elecciones andaluzas son para Rivera la pretemporada de las generales. La campaña de Rivera ha sido irrespetuosa. Ha utilizado Andalucía para trasladar la agenda estatal y sus intereses nacionales. Ha sido una campaña de injerencia.
P. ¿Y la de Pablo Casado?
R. La conducta de Pablo Casado en Andalucía ha sido impresentable. Representa esa derecha madrileña que nos trae el mensaje del odio, del miedo y de la xenofobia. Se permite hablar del respeto a nuestras costumbres españolísimas el mismo día que naufraga una barca de inmigrantes en Alborán. El PP le disputa a Vox el discurso fascista y racista.
P. ¿Y qué supone la entrada de Vox en el Parlamento andaluz?
R. No creo que consiga tantos diputados como le otorgan las encuestas ni pienso que Andalucía, tierra de emigrantes, sea sensible al mensaje xenófobo, pero ha sido un error que Susana Díaz utilizara a Vox en el último debate televisado como arma arrojadiza a sus adversarios. Es irresponsable. Más todavía si consideramos que ni si quiera ella quiso calificar a Vox como un partido de extrema derecha.
P. ¿Ha sido premeditado evitar la presencia de Pablo Iglesias en la campaña?
R. Ha venido y puede venir cuándo y cómo quiera, pero se ha disciplinado a la especificidad de la campaña andaluza. Aquí nuestra alianza con Izquierda Unida es fundamental, como lo es el rasgo andalucista. Ha sido respetuoso.
P. ¿Y tiene la impresión de que ha perdido autoridad? La crisis de las confluencias y la del Ayuntamiento de Madrid cuestionan su liderazgo.
R. No es un problema de liderazgo, sino de la evolución de un modelo que ya no necesita la dependencia de un personalismo. El movimiento de Podemos es por definición descentralizado, municipalista, plurinacional, diría. Hacemos una política líquida. No queremos estar 140 años en el poder, como pretende el socialismo.
P. ¿Teme que vuelva a haber elecciones ante una situación de bloqueo?
R. El único bloqueo a la estabilidad de Andalucía lo ha puesto Susana Díaz, con la provisionalidad de las legislaturas, dos veces hemos ido a las urnas anticipadamente, y con la precariedad de los pactos. Solo a ella se le puede reprochar el bloqueo.