La dirección 'susanista' tendrá que compartir los puestos del
Comité Federal con personas cercanas al secretario general. El PSOE-A
acude a Madrid en actitud de oyente.
La nueva Secretaria General de CCOO en Andalucía, Nuria López, durante la entrevista en la sede del sindicato.PACO PUENTES
Nuria López, natural de Écija (Sevilla) y de 38 años, es la primera
mujer en hacerse cargo de la secretaría general de Comisiones Obreras en
Andalucía, el mayor sindicato de la comunidad con 150.000 afiliados.
Abogada y especialista en riesgos laborales, asume el relevo generacional en una época de transformación social y económica que cambiará el mundo laboral. Pregunta. ¿Se puede evitar que algunos trabajadores, como los temporeros o las camareras de hotel, cobren 2,5 euros la hora?
Respuesta. No podemos asumir que sea natural. Es una
anomalía de unos empresarios determinados que están abusando de
situaciones de necesidad. Hay que establecer mecanismos para que los
convenios colectivos sean el marco laboral regulatorio y vertebrar
elementos como la inspección de trabajo. La reforma laboral hay que tirarla a la basura.
Hay medidas como evitar que con dinero público se premie y se incentive
la explotación laboral en cualquier sector. Las ayudas públicas se
deben dar a los empresarios serios. P. ¿Cree que los trabajadores aún confían en el diálogo social para evitar estas situaciones? R. El diálogo es necesario, pero tiene que ser sobre
aspectos concretos para que la gente pueda ver resultados y se pueda
hacer un seguimiento a la ejecución para que no se desvíe y se puedan
rendir cuentas. P. ¿Tienen credibilidad los sindicatos? R. CC OO es la primera organización en Andalucía y
en España. Representamos al 80% de los empleados en los centros de
trabajo. El capital y su artillería mediática nos ha invisibilizado.
Hemos combatido la reforma laboral, garantizado el empleo y ganado capacidad adquisitiva. Pero al capital no le interesa que se vea que es un modelo. P. A los casos de corrupción se une una
transformación social, que convierte al empleado en prestador de
servicios por su cuenta, en autónomo. ¿Cómo afecta a los sindicatos? R. Todo forma parte de una estrategia para
desmantelar e individualizar la producción: hágase usted autónomo,
cambio las formas de gestión, creo una cadena de subcontratación sin
límite y le traslado los riesgos y los costes individualmente. Y si
fracaso, cierro y es culpa del otro. Ante esta fórmula, el sindicalismo
de clase es el único capaz de crear solidaridad y un hilo conductor.
Estamos en un momento de transformación social y Comisiones Obreras
quiere liderarla. Hay muchas realidades nuevas en el mercado laboral que
se llaman de muchas maneras: colaboradores, freelances, falsos
autónomos, trabajadores externalizados. Si se incorporan al sindicato
le podemos dar respuesta a los problemas y se crea fuerza colectiva. Es
el momento idóneo para hacerlo. La mayoría de los autónomos no se siente
vinculada a las organizaciones de estos que están en la CEOE. Aquí, sin
embargo, tienen cabida para negociar frente a la patronal que le saca
sus beneficios, que le impide tener seguridad social, un salario digno o
derecho al ocio. Pero la única manera es organizarnos de forma
colectiva. Individualmente, siempre gana el mismo. Sobre la corrupción,
Comisiones no tiene ninguna causa judicial abierta. P. ¿Cómo valora que sea la primera secretaria general de CC OO en Andalucía? R. Valoro que haya una secretaria general, pero creo
que lo importante es que hay muchas mujeres que van a cambiar las
formas de afrontar los problemas. Tenemos 65.000 afiliadas a CC OO en
Andalucía y casi un 40% de representantes en empresas son mujeres.
Tenemos el reto de hacer cambios en acciones y formas. Los partidos
tienen que pensar también en hacer política económica feminista. La
recuperación, los planes de empleo, no priorizan la reincorporación de
la mujer y hay que cambiarlo para hacer políticas más inclusivas.
Apostaría por una ley sobre planes de igualdad para las empresas de
cualquier dimensión.
"La contratación temporal está haciendo estragos"
Pregunta. ¿Qué opina del nuevo Ejecutivo andaluz? Respuesta. Queremos que haya dinamismo en el
Gobierno. Lo juzgaremos por sus actos. Si van a favor de los
trabajadores, bien. El objetivo tiene que ser crear empleo y de calidad.
Hay sectores como la agricultura que están paralizados y el nuevo
consejero tiene que escuchar a los más de medio millón de trabajadores
del campo andaluz. Empleo tiene que reflexionar, pero ya tiene que
empezar a hacer. La paralización de las políticas activas de empleo ha
afectado a los derechos de los trabajadores. Andalucía necesita
recualificar a los desempleados y adaptar los perfiles profesionales de
los trabajadores a las nuevas actividades. P. ¿Se puede volver a dar formación tras los procesos judiciales por los cursos? R. Si no se ponen las políticas activas en marcha y
gestionadas de forma integral, quienes sufren son los trabajadores. Los
juzgados que digan lo que tengan que decir. P. Díaz ha anunciado una mesa de calidad del empleo. R. Es una reivindicación concreta que le hicimos. En
Andalucía sufrimos la mayor tasa de paro y la contratación temporal
está haciendo estragos. Los datos de la Inspección de Trabajo desde el
año 2015 demuestran que ha aumentado el fraude en la contratación. Le
dijimos a la presidenta: ‘vamos a hablar de esto de manera concreta’. La
recuperación se está dando en favor de las empresas y la patronal es
reacia a subir salarios y mejorar aspectos en la negociación colectiva.
Los principales interesados en que los trabajadores puedan consumir son
los empresarios. Si no, la rueda no funciona. Pero esa pedagogía la
tiene que hacer la patronal en su casa. La verdadera reforma que hace
falta es la empresarial.
.Tras perder las primarias socialistas de forma muy clara,
Susana Díaz ha reaccionado poniendo en marcha su ‘plan b’ para intentar
salir del agujero negro donde se metió ella misma y donde arrastró al
PSOE andaluz. Por lo visto, no tenía una alternativa preparada, pero la elaboró
deprisa y corriendo en un intento por cumplir con el manual de este tipo
de crisis, que aconseja pasar página cuanto antes por encima de
cualquier otra consideración. Dicho plan consistía básicamente en poner a Diego Valderas de
coordinador de la Memoria Histórica, apuntando de camino un giro a la
izquierda, y cambiar su gobierno en 24 horas. Lo de Diego Valderas no le salió: afortunadamente el ex líder de IU
en Andalucía acabó diciéndole que nones y nos evitó un gran disgusto a
todos los que le queremos. Sin dudas, está más que cualificado para el cargo, pero no era el
procedimiento adecuado ni el momento político. Está bien que sigamos
pensando que el onubense ni se compra ni se vende, que no puede ser
objeto de una ocurrencia. En cuanto a la crisis exprés de Gobierno indica un ‘mantenella y no
enmendalla’ clamoroso, un ‘prietas las filas, recias marciales’ que
tiene muy poco recorrido. Desde luego, este blindaje, porque de eso se trata, de blindarse
hasta el DNI, no le va a servir a Susana Díaz para alcanzar las playas
de las elecciones andaluzas de 2019 con garantías de éxito. Aunque habrá que darle los cien días de cortesía de rigor, el nuevo
Ejecutivo andaluz adolece de lo mismo que el anterior: la falta absoluta
de un proyecto político para Andalucía, la carencia de unas luces
largas que alumbre el futuro. Si a este hecho más que evidente unimos el espíritu taifa que le
acompaña, la falta de un mínimo de autocrítica y la ausencia de
cualquier signo de reconciliación y unidad en la organización andaluza,
la cosa pinta mal, muy mal. Y no entro en analizar en profundidad uno por uno a los miembros
del Ejecutivo. Eso sí, me sorprende ver a Miguel Ángel Vázquez, hasta
hace poco portavoz del Gobierno, como consejero de Cultura. Pero si
Susana Díaz mantiene en sus garitas a Juan Cornejo y Máximo Díaz Cano,
otros dos consejeros principales del fiasco, la verdad es que tampoco
debería extrañarme tanto esta apuesta de perfil bajo por la cultura
andaluza. Pero la prueba de que pintan bastos entre San Telmo y San Vicente es
el florecimiento repentino de los hombres y las mujeres rata, que hace
nada eran fanáticos servidores de la causa de la lideresa andaluza y que ahora empiezan a enseñar la patita de la traición. Sí, son una subespecie del género humano, chaqueteros desde
chiquititos, difamadores profesionales, portadores de bulos,
representantes de montañas de mierda, mercenarios de dimes y diretes.
De esos que donde dicen digo, dicen Diego, creyendo que el personal es
gilipollas o está afectado por un alzheimer universal especializado en
cuestiones políticas. Ellos nunca pierden. Son más papistas que el Papa. Traicionan a
diestro y siniestro para continuar flotando en los ríos de mamandurria.
Nacieron mamando sopa boba y se quieren llevar una última ración a la
tumba. Se venden al mejor postor por un plato de gambas a la plancha. Y ahora, guiados por un genuino olfato de hombre rata, se desembarazan del susanismo para abrazar más pronto que tarde el pedrismo. Los escucharán, muy ufanos, hacer leña del árbol caído: “Si ya lo
dije yo, Susana Díaz era una ruina para el partido. Yo nunca fui de
ella, y si lo fui, fue sin querer”. Y, por supuesto, dicen: “Yo siempre fui de Pedro Sánchez. ¡Qué gran secretario general!”. A mí, que no soy nada susanista, como ha quedado
meridianamente claro en estos últimos años, y que nunca he tenido miedo a
perder, los hombres rata me dan asco, y Susana Díaz, ahora que sus días
de gloria están tocando su fin -o no, que ella cree en los milagros-,
me da pena.
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Jorge Bezares
Periodista político y presidente de la Junta Rectora del Parque Natural Los Alcornocales.
Mariano Rajoy tiene nuevo trabalenguas: “Cuanto peor, mejor”
"Y cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí el suyo. Beneficio político".
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Mariano Rajoy explicó el pasado verano que frases como su célebre "son los vecinos el que elige al alcalde" se debían a que, al hablar mucho, tenía más posibilidades de equivocarse. Este martes, durante el debate de la moción de censura,
el presidente del Gobierno ha hablado durante horas, y ha cometido uno
de esos errores: "Cuanto peor, mejor para todos. Y cuanto peor para
todos, mejor. Mejor para mí el suyo. Beneficio político".
Rajoy se dirigía a Pablo Iglesias e intentaba, con esa frase, resumir
la estrategia de Podemos. Cuando el presidente del Gobierno ha
terminado su explicación, Iglesias ha respondido con gesto de no haber
entendido nada.
¿Y qué ha querido decir Rajoy? Un tuit de su cuenta, publicado
durante su intervención, aclara cuál era el concepto que el presidente
quería transmitir:
Durante la pasada legislatura, Mariano Rajoy dejó muchas frases similares a estas: hubo cosas que son cosas, tautologías, errores dialécticos... En Verne los recopilamos en el vídeo que puedes ver a continuación. Después, puedes votar tu favorita aquí.